Me doy cuenta de que no es un buen punto de partida para sobrevivir en este mundo que nos rodea, pero el paso de los años nos lleva inevitablemente hacia un estado de escepticismo que es dificil soslayar.
Ese continuo bombardeo de perfecciones publicitarias donde el Ronaldo de turno consigue esa perfecta sincronización saltando, como en ausencia de gravedad, para rematar el reluciente y bruñido balon mientras expulsa esas perfectas gotas de sudor a camara lenta o esa magnifica Catherine Zeta Jones que casi nos marea en el sofa con solo mover ese brillante, sedoso y limpido pelo negro, o incluso el hablador Arguiñano cuyos platos siempre salen perfectos, relucientes y sin causar el mas minimo desorden en la cocina, van dejando una huella indeleble en nuestro cerebro (no se en que lugar, pero estar la huella, está) que luego, cuando nos enfrentamos con la realidad, que no habria porque tildar de dura ya que ella es asi, sin mas, el resultado no puede ser mas terrible.
En esta epoca de crisis los politicos (esto es tema aparte) nos dicen que uno tiene que tener los pies en el suelo, por mas que los medios de comunicación y las empresas que los financian, traten por todos los medios de tirarnos de las orejas para elevar nuestra vida por encima de nuestras posibilidades.
Le levantan a uno la moral y en algunas ocasiones otras cosas, pero nadie se responsabiliza de los moratones que nos causa la inevitable caida.
En realidad la cosa es bastante simple, nos enfrentamos en esta epoca a un problema de expectativas. Si, basta una sola palabra para definir tantos problemas, tantas depresiones, tantos sinsabores y tantas desilusiones. Nuestras expectativas estan por encima de nuestras posibilidades y lo que es peor, por encima de las de ellas mismas. Creo que nunca seriamos buenos saltadores de altura en las Olimpiadas porque en vez de ir tratando de superar alturas sucesivas, colocariamos de salida el liston varios metros por encima de lo que podriamos alcanzar.
Pero lo peor, y no se trata de escurrir el bulto, es que esas expectativas inasequibles no salen solo de nuestra voluntad, sino que derivan de ese constante goteo de informaciones donde todo es perfecto, todo es natural, todo es brillante y todo es inmaculado.
Lo de no creerse casi nada puede ser una postura reactiva a tanto bombardeo, pero la vida cotidiana nos tiene reservados multitud de demostraciones (que nos lo digan a los amantes del bricolage) asi que esta postura es un intento de bajar precisamente esas expectativas a ver si de esta manera consigo pasar el liston aunque en mi caso las gotas de sudor seran grasientas, el pelo estara enmarañado y a la ensalada que me habre tomado antes le faltara, como siempre, sal.
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